jueves, 17 de marzo de 2011
Es cuando uno pide sólo un poco de esfuerzo, sólo un poco de dedicación, un poco de tolerancia, un poco de paciencia, un poco de entendimiento... mutuo. Tratas de descifrar códigos que se presentan como ánimas caminando frente a ti, tratas de predecir pero sin embargo, no es predecible. Actúas y el gran error es haberlo pensado mucho, no logras encontrar el equilibrio perfecto en entre acción y reacción. No sabes que hacer y entre la desesperación encuentras una respuesta, el tiempo... el tiempo es la gran iluminación. Pero el tiempo no te dará lo que tanto ambicionas, me atrevo de decir, hasta con codicia. Sin embargo lo que alguna vez soñaste, no era verdad, no existía tal grado de conexión para descifrar actitudes, palabras, ni mucho menos, a larga distancia. Pequeños tips que envías, mediante palabras malogradas y plasmadas, para intentar ver un poco más allá, sin embargo, no encuentras respuestas, no más que el silencio. Lees y relees, sin embargo no encuentras el quiebre, el punto tal, o tal vez... nunca lo hubo. A la hora de preguntar no hay mucho que escuchar. Pero, hacia donde se dirige todo, es tan confuso... cuando viste que el esplendor estaba frente a ti y te llenaba de júbilo, al otro día no lo encontraste, pero.. quien me lo arrebató? si yo no quería hacerle daño, sólo lo quería a mi lado para cuidarlo y darle todo lo que tenía a mi alcance y más allá, si era posible. No importa, no importa escribir palabras que no le llegan a nadie, no importa que nadie se estremezca al leer, qué importa, si en tu mente por lo menos vives con el sueño que el día perfecto llegará de nuevo para llenar tu alma de esperanzas a largo plazo, si no, está el recuerdo plasmados en estados memorables.
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